26 de abril de 2008

Nietzsche: El anticristo

"Cuando decae de algún modo la voluntad de poder, se produce siempre un retroceso fisiológico, una decadencia. El Dios de la decadencia, castrado de sus virtudes e instintos más viriles, se convierte necesariamente, desde ese instante, en el Dios de los débiles. Claro que ellos no se autodenominan débiles, sino 'buenos'.
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Cuando se eliminan de la idea de Dios todos los postulados de la vida ascendente, todo lo fuerte, valiente, señorial, altivo; cuando Dios se va degradando paulatinamente hasta quedar convertido en símbolo de un báculo apto para fatigados, de una tabla de salvación para todos los que se están ahogando; cuando se transforma en el Dios por excelecnia de los pobres, de los pecadores y de los enfermos, no quedándole otro atributo que el de 'salvador, redentor', ¿qué significa esta transformación, esta reducción de lo divino?
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El concepto cristiano de Dios (Dios de los enfermos, Dios araña, Dios espíritu) constituye una de las ideas de Dios más degradadas a las que se ha podido llegar en el mundo. [...] Se trata de un Dios degradado hasta el extremo de estar en contradicción con la vida, en vez de ser su exaltación y su afirmación eterna. Dios encarna, así, la guerra a la vida, a la naturaleza, a la voluntad de vivir, representa la formulación de todas las calumnias contra el 'más acá' y de todos los embustes sobre el 'más allá'. En Dios la nada queda divinizada; se santifica la voluntad de nada."

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